Si retrocediéramos hacia atrás en el tiempo, si dejáramos a un lado móviles, ordenadores, tablets y cualquier otro aparato tecnológico hasta ahora creado, ¿qué nos quedaría?

Muchas veces, cuando imaginamos nuestra vida alejada de tecnología es inevitable pensar en qué sería de nosotros sin redes sociales, sin “me gusta”, sin comentarios, sin compartir momentos. Y a eso es en lo que me gustaría centrarme, no en el hecho de compartir momentos en sí, sino en cómo los compartimos.

Hace unas décadas la gente iba a conciertos, teatros, eventos o cualquier otro tipo de lugares y apenas bastaban sus ojos y la compañía que tenían a su lado para disfrutar esos momentos. Únicamente observaban y esos recuerdos y emociones quedaban grabados en su mente, acompañados de las sensaciones que les transmitían. Y quizá cada vez que los recordaban eran más borrosos, sin embargo, lo que les hacían sentir era igual de fuerte.

Quizá ahora todo ese valor que se depositaba en los momentos se haya perdido, y cuando digo quizá, digo que estoy segura. Cada vez son más los vídeos grabados, en los que se sustituye mirar a lo que realmente está pasando por mirar una pantalla, la mayoría de veces de 5’’ , y tan fría que no es capaz de retransmitir ni la mitad de sentimiento real que se dio allí, en ese mismo momento. Y que nos lo hemos perdido, por mirar esa pantalla. Para qué dedicarte únicamente a observar si puedes grabarlo y verlo cada vez que puedas. Es así como cada vez restamos valor a los momentos.

Y lo peor no es eso. Estamos hablando ya de “realidad virtual”. ¿Qué es la realidad virtual? ¿Es realmente “realidad, como se hace llamar? Tal vez se trate de todo lo contrario, de acabar con la realidad. Hacemos creer a la gente que es realidad todo lo que ellos quieran o imaginen, y entonces ya no hará falta nada más. Podrás ser feliz aunque hayas perdido a alguien, porque podrás verlo una y otra vez, cada vez que quieras, y parecerá tan real… ¿Para qué fumar cannabis y entrar en un estado de relajación? Si puedes simularlo cuando quieras…

Además, es seguro, que en unos años la cosa irá a más. Ya no hablaremos de grabar momentos, sino incluso de poder reproducirlos en nuestras propias retinas a tiempo real, como es el caso del capítulo “Tu historia completa” de la serie Black Mirror, en el que la gente ya puede reproducir sus recuerdos como si de una película se tratase. Ya nadie pone interés en acordarse de algún momento concreto. No es necesario, si cuando quieras puedes reproducir ese momento. Y puedes reproducirlo tal cual, segundo a segundo. Y si no te interesa almacenarlo, no importa, lo puedes eliminar.

Cada vez estamos más cerca de convertirnos en máquinas, y de olvidar algunos aspectos que quizá sean los que nos hacen humanos, como es el hecho de olvidar. Para valorar algo muchas veces has de perderlo, y si no olvidamos, no valoraremos el hecho de poder recordar.

Y a esto me refiero cuando hablo de como compartir momentos. La tecnología avanza, creando facilidades de todo tipo, y haciendo la vida mucho más fácil en la mayoría de ocasiones. Pero a cambio, tenemos que dejar atrás cosas tan simples como compartir un buen momento y revivir emociones y sentimientos al recordarlo.

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